Imperio de la América Mexicana

Despacho oficial dirigido al Imperio Moriel sobre el águila mexicana

La Secretaría del Cetro Imperial:

El gobierno del Imperio de la América Mexicana ha cursado un oficio al Imperio Moriel sobre sus actuales símbolos micropatrios, llamándolo respetuosamente a reconsiderar el uso del águila mexicana.

El oficio, firmado por el Primer Secretario del Despacho Imperial, en representación del gobierno, y por el Presidente del Supremo Congreso, en representación del pueblo, llama a la concordia sobre las bases de las consideraciones culturales.

El gobierno del Imperio de la América Mexicana confirma con éste oficio las peticiones de la opinión pública anahuacense, y sostiene respetuosamente el derecho innegable e indiscutible del pueblo mexicano, y por ende del pueblo anahuacense, a que sus símbolos no lleven otra significación más que la verdadera, y sostiene también su derecho de ser el único depositario de la cultura mexicana, de hecho y de derecho.

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El gobierno y el pueblo del Imperio de la América Mexicana, respetuosamente al Imperio Moriel:

La Embajada del Imperio de la América Mexicana en el Imperio Moriel ha tenido constancia, por medio de la información que proporciona la prensa local morielí, del actual interés de realizar modificaciones al escudo del que hasta ahora el Imperio Moriel ha hecho uso. Ciertamente, la micronación morielí ha pasado por reflexivos y concienzudos periodos de cavilación sobre el estado del escudo micropatrio, que la ha llevado al actual estado del blasón usado por el Imperio Moriel. 

El Imperio de la América Mexicana, desde su constitución a partir de las micronaciones Reino de Azur y Confederación Magnoducana, ha estado pendiente del escudo que el Imperio Moriel usa, y la opinión pública anahuacense, moderada por Su Majestad Cesárea el Emperador, ha tenido siempre presente la moción que se tiene sobre el escudo del que hace uso el Imperio Moriel.

En efecto, el gobierno del Imperio de la América Mexicana se ha reservado el derecho de actuar desde el primer momento de su constitución como micronación soberana, no obstante ha querido aguardar al momento propicio, respetando los propios tiempos que el Imperio Moriel tiene para el desarrollo de sus determinaciones soberanas, para manifestar abiertamente al gobierno morielí la legítima inquietud y reivindicación que el pueblo anahuacense tiene respecto al escudo del que actualmente hace uso el Imperio Moriel. Contemplando los  hechos expuestos en el primer párrafo, el Imperio de la América Mexicana considera que ese tiempo ha llegado.

El gobierno y el pueblo del Imperio de la América Mexicana instan formal y respetuosamente al Imperio Moriel a reconsiderar el uso del águila mexicana, conocida también como «Leyenda de la Fundación de Tenochtitlán», como parte de su simbología; pues razonan que al hacer uso de dicho símbolo se agravian los propios del Imperio de la América Mexicana, y en consecuencia se hace uso de un emblema, una alegoría de una cultura, raza y cosmovisión totalmente ajena a la propia del Imperio Moriel.

El gobierno y el pueblo del Imperio de la América Mexicana consideran que su reivindicación es fundada en Derecho, y por tanto legítima, innegable e imprescriptible, pues supone que:

  1. Toda águila real, posada en un nopal y devorando a una serpiente, aún omitiendo aisladamente o el uno o el otro componente secundario, puede y debe ser clasificada como águila mexicana.
  2. El interés histórico, cultural y de cosmovisión que el Imperio de la América Mexicana tiene, como legítimo depositario y ejercitante en el micronacionalismo de la cultura y tradición mexicanas, sobre el águila mexicana es comprobadamente válido, efectivamente auténtico y evidentemente innegable.
  3. El águila mexicana es el más importante de los símbolos del pueblo mexicano, y como tal, representa la visión metafísica de sus antepasados los aztecas, y representa el espíritu de la nación mexicana. En ese concepto, el Imperio de la América Mexicana, como reivindicador de la cultura milenaria e imperial del pueblo mexicano tiene derecho a ejercer, de manera exclusiva, la herencia del águila mexicana en el ámbito micronacionalista, pues por sí misma, e integrada por individuos nacidos mexicanos, es la única que en los hechos y en el diario transcurrir invocan dicha herencia y la ejercitan en su verdadero y único significado.
  4. Aún suponiendo, sin otorgar, que otra micronación pudiera hacer uso de dicho símbolo, sería requisito esencial que hubiera una identificación cultural-racial hacia el águila mexicana.
  5. En consideración a los anteriores puntos, es requisito esencial para poder ejercer, dado el caso y sin conceder, la herencia del águila mexicana en el ámbito micronacional fuera del Imperio de la América Mexicana, la clara conciencia del significado tanto superficial como profundo del símbolo en cuestión. De las propias manifestaciones morielíes al respecto del águila mexicana, se deduce que el Imperio Moriel no invoca ni practica relación alguna con el breviario cultural y de cosmovisión del pueblo mexicano, así como tampoco invoca el significado o interpretación válida del águila mexicana; de lo cual se concluye que ni la cultura, ni el gobierno, ni el pueblo morielí invoca alguna pertenencia o identificación con el águila mexicana.
  6. En atención al punto anterior, se puede y se debe afirmar que no es válido, ni compatible con el honor del pueblo anahuacense, que se busque dar cualquier otra interpretación o significado al águila mexicana. Como primordial y más elemental símbolo de la cultura y raza mexicana, y por ende del Imperio de la América Mexicana, el águila mexicana encierra en sí misma la significación y visión del pueblo mexicano como se conoció en el pasado y como se conoce ahora.
  7. Realizando una abstracción y comparación del águila mexicana con otras águilas también representativas de Estados, naciones, pueblos o poderes, se afirma que el águila mexicana no puede ser confundida con otra, pues los elementos que le identifican como tal (en forma conjunta o presentándose unitariamente en relación al águila: la serpiente, el nopal o la peña con o sin laguna) no están presentes íntegra y efectivamente en otras representaciones de águilas, por lo que no es posible invocar una posible similitud del águila mexicana de que hace uso el Imperio Moriel con otra indistinta águila, toda vez que en cualquiera de sus representaciones de alguna manera presente en la micronación morielí, éstas coinciden esencial y exactamente, tanto en composición como en diseño, con las representaciones del águila mexicana que el Imperio Mexicano y/o Estados Unidos Mexicanos ha dado a lo largo de su existencia, en determinados momentos. Cabe señalar que, respecto a la modificación que a últimas fechas se intenta hacer, el águila presente en efecto corresponde a la usada por el General Porfirio Díaz durante sus ejercicios como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. La corona con la que es tocada también es una representación mexicana de corona imperial, que aunque fuertemente influenciada por la corriente napoleónica, es parte del patrimonio cultural de los mexicanos, no obstante el Imperio de la América Mexicana no realiza ninguna reivindicación sobre éste particular.
  8. Finalmente, consideramos que no es un agravio ni una petición fuera de lugar la que se está haciendo al Imperio Moriel, pues dado que no existe relación racial-cultural-histórica alguna del pueblo morielí para con el águila mexicana, inclusive consta la historiografía morielí, que da fe de que en un momento de su historia, el Imperio Moriel hizo uso de un águila no mexicana, por lo que no supone la nuestra una exigencia precipitada o imposible de realizar. El águila mexicana, pues, podrá ser retirada del Imperio Moriel y ser sustituida inclusive por otra águila de diferente carácter, sin sufrir menoscabo a la ideología, política u honor morielíes. Sin embargo, éste hecho lamentablemente no es verificable para el Imperio de la América Mexicana, que ve agraviada su identidad mientras exista cualquier interpretación o uso ajeno al que, de acuerdo a la tradición, se debe dar al águila mexicana, y que corresponde exclusivamente al Imperio de la América Mexicana.

Con tal, establecemos de la manera más respetuosa ésta reivindicación, con el objetivo de salvaguardar para el pueblo anahuacense el más importante y venerable de los símbolos que representan nuestra raza, cultura, nación y particularmente a nuestra micronación, en el entendimiento de querer, en todo momento, que se salvaguarde el honor anahuacense sin menoscabar el morielí, sino más bien afianzar la cooperación intermicronacional y el respeto a la cultura y herencias de los diferentes pueblos que integran el orbe micronacional hispánico.

El gobierno y el pueblo del Imperio de la América Mexicana.

Guillermo Francisco Azur y Sousa, Primer Secretario.- rúbrica.

Gabriel Asturias de Antigua, Presidente del Supremo Congreso.- rúbrica.

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