Imperio de la América Mexicana

Facultades

El Emperador, como jefe de Estado y co-jefe de gobierno, tiene ciertas responsabilidades y prerrogativas para la dirección general del gobierno.

La frase “empuñar el cetro del Imperio” encierra el significado del poder imperial y su función en la América Mexicana. El cetro, como símbolo de autoridad, representa el poder que el Emperador tiene para que sus órdenes sean obedecidas. Siendo  una monarquía constitucional, sus funciones están claramente delimitadas y controladas por el Supremo Congreso, que representa al pueblo y sus deseos.

Al ser un soberano, el Emperador es irresponsable, es decir, no se le podrá inculpar o formar cualquier procedimiento por sus decisiones. Por tal razón, todas las órdenes y decretos que el Emperador tome deberán ser firmadas por un Secretario, que tomará la resposabilidad por las órdenes y decretos que con su firma haga ejecutivos.

La Constitución Política del Imperio de la América Mexicana establece cuales son las prerrogativas y facultades, así como las moderaciones, del Emperador de la América Mexicana, a saber:

Artículo LXIV           
Son prerrogativas y facultades del Emperador:

                                i.            La representación del Imperio de la América Mexicana, sus Reinos y provincias, en calidad de Jefe de Estado.

                             ii.            Formar gobierno tomando en consideración las propuestas del Supremo Congreso Imperial, que sugerirá las personas más idóneas para ser Secretarios del Despacho. El Supremo Congreso hará dichas sugerencias de manera inespecífica, nunca sugiriendo a una persona para una cartera en particular.

                           iii.            Nombrar libremente al Primer Secretario del Despacho y al Chanciller del Sello Imperial.

                            iv.            Nombrar a los embajadores y delegados del Servicio Exterior del Anáhuac.

                              v.            Nombrar a los oficiales de la Guardia de Corps Imperiales, y reclutar a sus efectivos en los términos de la Ley.

                            vi.            Preservar la seguridad del Imperio, los Reinos y las provincias, disponiendo para ello de los efectivos de la Guardia de Corps Imperiales, siempre que sea en el interior del Imperio.

                         vii.            Promulgar las leyes que al Despacho Imperial gire el Supremo Congreso.

                       viii.            Enviar iniciativas de ley al Supremo Congreso y a las diputaciones locales de los Reinos federados y libres y las provincias, que considerare necesarias para el buen orden y la conservación del Imperio de la América Mexicana y sus Reinos federados.

                           ix.            Convocar a sesiones extraordinarias del Supremo Congreso, cuando se presentare un asunto que requiera la inmediata deliberación de la dicha magna asamblea.

                              x.            Ejercer el veto absoluto, cuando de reformas constitucionales se tratare. Una reforma constitucional podrá ser definitivamente desechada por el Emperador, quien enviará las razones que motivaron dicha acción. La reforma constitucional, para poder ser presentada nuevamente, deberá someterse nuevamente a todo el procedimiento correspondiente, y no en tiempo menor a veinte días laborales después de desechada por el Emperador.

                           xi.            Ejercer el veto suspensivo, sobre cualquier ley que al Despacho Imperial gire el Supremo Congreso. El Emperador ejercerá el veto específicamente sobre una ley, de manera individual, regresándola al Supremo Congreso e indicando las razones que motivaron el veto. Como máximo, el Emperador podrá realizar dos vetos a una misma ley, si el Supremo Congreso se sostuviere una tercera vez en la ley, deberá ser publicada.

                         xii.            Hacer la guerra y declarar la paz, con la ratificación del Supremo Congreso.

                      xiii.            Dirigir las relaciones diplomáticas y comerciales del Imperio de la América Mexicana con las demás micronaciones del orbe, así como nombrar embajadores, cónsules y demás oficiales del servicio exterior imperial. El nombramiento de los embajadores deberá ser ratificado por el Supremo Congreso.

                       xiv.            Expedir los decretos y reglamentos necesarios a fin del cumplimiento expedito de la ley y la buena conclusión de los asuntos de la administración pública imperial.

                          xv.            Ejercer patronato sobre las instituciones y sociedades culturales, científicas y de beneficencia del Imperio de la América Mexicana.

                       xvi.            Conceder honores y distinciones con arreglo a la ley y los protocolos correspondientes.

                     xvii.            Ejercer la Condestablía de Corps Imperiales en grado de Generalísimo Almirante, mandando y disponiendo las tropas de tierra, mar y aire con arreglo a las leyes.

                  xviii.            Cuidar de la acuñación de moneda, en la cual figurará su busto e imperial nombre.

                       xix.            Dar indulto y armisticio, tanto para las sentencias de las Cortes de Justicia como para las dictadas por los Reinos.

                         xx.            Conceder privilegios exclusivos por tiempo limitado, de investigación y desarrollo a los científicos o emprendedores micronacionalistas que trabajaren en los dominios imperiales, y que tuvieren por objetivo general conocimientos o avances técnicos para el Imperio.

                       xxi.            Retener los decretos o disposiciones intermicronacionales, cuando éstas fueren de carácter general, disponiendo su revisión y dado el caso, detenerlas definitivamente.

Artículo LXV          
Son restricciones o moderaciones del Emperador, a saber:

                                i.            Impedir la reunión del Supremo Congreso, o disolverle, o arrestar a sus miembros. Los delitos que ameritaren la destitución de los diputados de su importante cargo serán juzgados por las Cortes de Justicia, y la ejecución de la sentencia corresponde al propio Supremo Congreso. El individuo que tentare al Emperador a disolver el Supremo Congreso será por ese solo hecho traidor al Imperio.

                             ii.            Salir del Imperio de la América Mexicana sin la autorización del Supremo Congreso. Si su ausencia de los dominios imperiales significare también su ausencia de los asuntos del gobierno por más de treinta días, se entenderá que es necesario el nombramiento de Lugarteniente o Regencia, según aplicare.

                           iii.            Enajenar, traspasar, ceder o renunciar en cualquier manera la autoridad imperial o alguna de sus prerrogativas.

                            iv.            Ordenar a los soberanos de los Reinos del Imperio de la América Mexicana, así como a sus oficiales y demás miembros del gobierno y administración pública, cualquier acción que no esté bajo su jurisdicción según la Constitución y las leyes imperiales, entendiéndose que dichas órdenes se tomarán como inexistentes.

                              v.            Disminuir de cualquier manera los dominios imperiales, o ceder pueblo, villa, ciudad o población alguna a otra soberanía micronacional.

                            vi.            Enajenar los bienes imperiales, sin el consentimiento del Supremo Congreso.

                         vii.            Demandar contribuciones que no haya establecido el Supremo Congreso, o solicitar con carácter retroactivo una contribución vigente.

                       viii.            Conceder privilegios o fueros exclusivos a favor de una persona o sociedad.

                           ix.            Obligar a sus descendientes o familiares a renunciar a sus derechos de sucesión de la corona imperial, o coaccionar a otras personas no descendientes o familiares suyos a hacer lo mismo.

                              x.            Privar a alguna persona de su libertad, o ejercer pena contra alguien, entendiéndose que los Secretarios u oficiales que ejecutaren dicha orden serán responsables por dichos hechos y las consecuencias.

                           xi.            Votar en las elecciones populares, referéndums, consultas y vetos populares, así como ejercer el cargo de diputado del Supremo Congreso o Magistrado de las Cortes de Justicia del Imperio.

                         xii.            Aceptar una corona extranjera sin autorización del Supremo Congreso.